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Por qué desaparecen relaciones estables; 6 preguntas que nos sacan del laberinto

Cuando la pareja discute, todo está bien. Lo peor es cuando deja de discutir. En este momento ya no tiene nada por lo que merece la pena luchar.

Un día fui a cenar. Me senté en una mesa libre al lado de un hombre que estaba mirando el móvil.

Dentro de un poco vino su chica y le pregunta:

-“¿Qué tal en trabajo?”

-“Nada, bien,” dice él. “Y tú”

-“Bien también.”

No dijeron nada más, excepto el pedido. Él volvió a coger el teléfono y ella estaba mirando a su alrededor, observando otras parejas, escuchando las charlas de los demás. Hasta que cogió también su teléfono.

Al final no marcharon del restaurante dos personas, sino como dos pantallas luminosos de los móviles. Me di cuenta de las quejas de la gente, por las respuestas incorrectas que les da la pareja. Sin embargo, son ellos los que no saben preguntar correctamente.

Preguntan sin una gota de interés. En realidad no les importa cómo está su pareja, qué hace, por qué está triste – simplemente sienten la obligación de preguntar.

Abren una conversación que acaba perdiéndose.

Así acabará también la relación.

La manera correcta es compartir tanto lo malo, como lo bueno. Siempre cuando preguntamos, no olvidamos de que: Te pregunto porque me importas, me importa lo que sientes y lo que necesitas. Quiero conocerte bien.
¿Qué preguntarle a la pareja cuando se siente mal?
“¿Qué te alegró el día?”

Esta pregunta es una de las razones por la que queremos tener una relación, aunque estamos bien solos. A solas tenemos un par de ojos, un punto de vista, una sensación. La pareja puede ver cualquier problema de otra forma. Nos puede animar a ver el día diferente.

La magia de esta pregunta es – compartición. Aunque no somos capaces de encontrar la solución de algún problema, lo mínimo que puede hacer la pareja es cambiar el punto de vista. Llevarnos a la ola positiva, cambiar pensamientos y buscar la solución con calma.

No todos los días están soleados, pero aún así cada día podemos encontrar momentos bonitos.

La pareja nos abriga cuando llueve y espera con nosotros hasta que se marchen las nubes. Es la persona que nos desea suerte cuando todos no dan espalda. El éxito de los dos se refleja en la relación. Es como una cadena que aguanta mucho más si los anillos están fuertes.

“¿Qué te hizo sentir inútil?”

Con primera pregunta nos ponemos de mejor humor pero no podemos pasar del problema. Todo tiene que ir fuera. La pareja tiene que soltar todo lo que tiene en la cabeza.

Aunque se trataría de un delito, lo importante es que no está solo. Somos dos para solucionarlo. Lo que nos debilita a la pareja le fortalece y a la vez. Podemos ayudarnos uno al otro y hacer la relación más fuerte.

En una relación sana no es posible que uno de los caiga. El otro no le deja caer.

No hace falta dar consejos, hacer pasos por nosotros. Todos sabemos hacerlo. Lo necesario es que el otro se quede a nuestro lado. Confía en nosotros y ofrece el hombre por si no sale bien.

“¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?”

Es una pregunta complicada porque contiene algo que hemos olvidado durante mucho tiempo y la pareja lo necesita. No nos enfadamos porque según él le falta más cariño, poder quedar con los amigos…Lo que hace sentir mejor al otro puede mejorar la relación y al final de cabo nos hace sentir bien a los dos.

A mucha gente le molesta certeza del amor de otro. Despiertan en el momento cuando ya no están tan seguros por el otro. Es cuando empiezan a amar y sentir el amor.

Debemos abrir el corazón a nuestra media naranja. Decirle por qué la queremos, por qué nos hace sentir orgullosos. Pero también lo que nos falta.

Las relaciones se rompen por la culpa de palabras no pronunciadas.

“¿Qué es lo que te da miedo en nuestra relación?”

Tememos la respuesta honesta que esto ni preguntamos. Lo importante es no juzgar. Da igual cuál será la respuesta, no la juzguemos, aceptémosla.

Responder esta pregunta ya requiere coraje. La pareja expresa su vulnerabilidad. Actuemos como un medico. Describimos la diagnosis y pensamos en la cura. No dejamos a la pareja que sufra. Queremos ayudarle.

Las relaciones exitosas no son las que no tienen problemas, sino la que solucionan todos los problemas juntos.

Nadie es perfecto y si el otro responde que somos nosotros lo que le preocupa, lo aceptamos e intentamos mejorarlo.

“¿Cuánto te quieres?”

Siempre es más fácil apuntar a otra persona que nos estropeó el día y nos puso de mal humor. Desafortunadamente es nuestra culpa que la hemos dejamos estropearlo. Cada cambio de humor empieza en nuestro interior. Nos sentimos mejor cuando empezamos querernos más.

Nadie nos va a dar tanto amor como nosotros mismos. Si no sentimos el amor dentro, nunca podemos tener una relación estable. ¿Recordáis lo de la cadena? Da igual cuantos anillos súper fuertes lleva, si rompe uno, rompe toda la cadena.

En la pareja uno tiene que apoyar al otro. Si uno no se quiere lo bastante, arriesga la vida del otro.

“¿Me contarás algo más?”

Esta pregunta es lo contrario del desinterés. Enseña que el otro nos importa aunque no estamos con él.

Si el novio ha tenido una reunión importante no le despachemos preguntándole: ¿Qué tal la reunión?

Debemos de añadir:

¿Cómo te sentiste durante la reunión?

¿Qué te dijo el jefe?

¿Qué le respondiste?

Expresemos el interés. No tengamos miedo de las respuestas.

Si preguntamos correctamente el otro no va tener la necesidad de mirar el móvil.

**Saludos Oliver**