¿Cómo no estropear nuestra actuación? Curso rápido de la comunicación corporal

Muchas veces no depende de las palabras que salen de nuestra boca. La gente necesita ver la otra persona. ¿Por qué? ¿Qué es lo que expresa la comunicación corporal?

De pequeños aprendemos nuestra lengua materna y durante el tiempo queremos aprender otras. Pero ¿dominamos una lengua mundial muy importante – la de nuestro cuerpo?

No requiere palabras pero aún así causa entendimientos o confusiones durante la comunicación.

La subconsciencia de una persona crea sentimientos, pensamientos y decisiones positivas o negativas según los mínimos detalles en la actuación de otra persona.

¿Qué hay que evitar en la comunicación corporal? ¿Y qué comportamiento puede provocar malos resultados?

1.Distancia

Todos tenemos alrededor nuestro un abanico energético, en el cual estamos a gusto. Es un espacio personal. Dentro de este espacio somos nosotros, como la Tierra que está protegida por la atmosfera.

En cuanto algo invade nuestra esfera dejamos de concentrarnos. Sobre todo cuando se acerca durante una entrevista la persona del sexo opuesto para susurrarnos algo al oído. O cuando pasa la mano para quitarnos el pelo de la chaqueta. Nos ponemos nerviosos. Y por eso:

No invadamos el espacio personal

Cada uno lo tiene diferente. Sabemos dónde está el nuestro – termina donde la proximidad de otra persona interrumpe nuestras ideas. Sin embargo el espacio personal de otra gente no lo conocemos por eso no deberíamos intentar descubrirlo durante una entrevista importante.

Esta persona nos  indicará donde sentarnos para que ella se sienta cómoda. No nos acerquemos. Si hablamos de pie hay que mantener un especio. En un lugar ruidoso no nos acercamos tampoco. Mejor es proponer ir a un sitio más tranquilo.

Deberíamos recordarlo siempre y cuando nos acerquemos a alguien.

Inclinación, sonrisa, mirada a los ojos, piernas en una correcta posición y la distancia adecuada. Son detalles que ayudan a conseguir todo por lo que hemos venido.
Inclinación, sonrisa, mirada a los ojos, piernas en una correcta posición y la distancia adecuada. Son detalles que ayudan a conseguir todo por lo que hemos venido.

2.Cabeza

Ya estamos sentados. Lo primero que está a la vista es la cabeza y claramente los ojos. Ojos, que son la ventana del alma, revelan más información de la persona que sus palabras.

La mirada a los ojos sí, pero con pausas

La mayor parte de la conversación se efectúa de forma no verbal. Mientras salen las palabras de nuestra boca, los ojos se comunican entre ellos. Por eso hay que acordarse del contacto de los ojos.

Si no lo establecemos, la otra persona puede pensar que somos demasiado tímidos, débiles o deshonestos. Y mirar fijamente a los ojos (podéis probarlo con los perros) es una provocación natural para el combate y agresión.

Para que la otra persona se siente cómoda con nosotros, debemos mantener la mirada un par de segundos, interrumpirla por dos segundos y volver a mirarla a los ojos.

¿Cómo expresar que estamos de acuerdo?

“Sí, sí…”, “Claro…”, “Lo que yo digo…”-

En vez de usar demasiado de estas frases que interrumpen el discurso, podemos asentir con la cabeza. Así le damos al otro un feedback y sabe que le entendemos y estamos escuchando atentamente. Este movimiento sencillo puede ser muy útil porque podemos crear en otra persona una especie de “adicción” a nuestro cabeceo. Puede que así se esfuerze más para satisfacernos.

Pero no hay que pasarse con la dosis. No queremos convertirnos en el pequeño perro con la cabeza de muelle que algunos tienen en el coche. Podríamos perder nuestro valor en los ojos del otro.

¿Y ahora qué hacemos con los brazos y piernas?

3.Posición

Otra persona mientras habla nos observa con los ojos. Son una especie de laser que evalúa cada expresión; la nerviosidad, desacuerdo, mentiras. Por eso hay que aprender un par de cosas que nos ayuden a pasar este laser:

Postura correcta

Si no es por los problemas físicos, los hombros bajados significan alguna forma de tristeza o desgracia. Si queremos emitir satisfacción, confianza en nosotros mismos deberíamos estar sentados recto, tal como nos enseñaban en la escuela.

Es una postura que puede indicar a la otra persona cierto respeto.

Piernas bien orientadas

Las mujeres pueden influir la conversación con un hombre con la posición. Poner una pierna sobre otra es más cómodo, se sienten más tranquilas pero sobre todo atrae a los hombres. Pero lo importante es dónde las mujeres e incluso hombres tienen que orientar las piernas.

Intentamos que nuestras puntillas estén dirigidas hacia la persona con la que hablamos. Fijaos, cuando la gente se separa también se separan las direcciones de sus pies.

No queremos que piense que estamos a punto de irnos.

Cuidado con los movimientos inadecuados

Moverse, piquetear con la pierna, jugar con el pelo, todo esto son señales del aburrimiento. Lo mismo vale para mirar el reloj o el móvil. Todos creen que si miran rápido nadie se da cuenta. Pero no es así. Si no es necesario no hagamos constar al otro que nos aburre. Si estáis pendientes del tiempo por costumbre o esperando un mensaje importante, hay que dejarlo claro y explicárselo al otro al principio.

4.Brazos

Cuando los brazos no nos hacen caso y tienen que moverse pueden causar problemas. Es mejor coger un bolígrafo, un papel y escribir las cosas importantes que nos dice el otro. Aunque luego no tengan ningún valor, es mejor escribir que hacen movimientos raros con las manos. Y así le aseguramos que es importante lo que nos está diciendo.

Pero cuidado con esto:

No juntar manos

Los típicos brazos cruzados significan arrogancia, falta de interés y la liberación de la discusión.

Los dedos de ambos manos zigzaguean mientras rezamos. O sea: Buscamos ayuda, vínculo. La gente que aprieta sus manos, puede estar estresada o vulnerable, necesita agarrarse a alguien pero no hay nadie. Lo mismo con las manos detrás del cuerpo. En este caso la subconsciencia de otra persona puede susurrar: “¡Ojo! Puede que oculte algo!”

Desde siempre los negociadores intentan poner las manos encima de la mesa o dejarlas a la vista. No debemos esconderlas ni en los bolsillos.

No sobreactuar

Las expresiones no verbales las percibe el cerebro de la otra persona inmediatamente, mientras que las palabras tarda un poco más en comprenderlas.

Es adecuado usar gestos para comunicarnos pero con cuidado de no enviar mucha información al receptor, pudiendo confundirle.

No exageramos los gestos de los brazos. No somos actores en el teatro. Ni karatecas.

¿Cómo tocar?

Por los dedos pasa la energía. Por eso a veces cuando sentimos la energía negativa sacudimos los brazos, así quitamos la energía negativa y ponemos las manos en los muslos para cerrar circuito energético del nuestro cuerpo. Nos tranquilizamos y nos preparamos para la entrevista o para lo que sea. Pero nunca lo hacemos durante la ocasión, eso indica que mentimos o estamos bajo la presión y nuestro cuerpo nos obliga crear nueva energía.

Si llega el momento para tocar al otro es mejor hacerlo con la palma de la mano. Podemos tocarle el hombro al despedirnos. Pero con la palma entera no solo con un dedo. La palma cura y el dedo electriza – esto os pueden contar los masajistas.

El circuito cerrado: las palmas juntas y otra mano en el hombro. Un modo de conectar al otro a nuestra frecuencia.
El circuito cerrado: las palmas juntas y otra mano en el hombro. Un modo de conectar al otro a nuestra frecuencia.

Y lo más importante…

La razón por qué a mucha gente no les sale bien una entrevista es porque se ven fracasados antes de hablar. Hay muchos gestos que realizamos y nos hacen parecer débiles, malos, culpables.

El cuerpo es la pantalla de nuestra mente.

Aprendamos sonreír así saldrán hormonas de la felicidad y nos encontraremos mejor.

Si nos comportamos como exitosos, para los demás vamos a ser exitosos.

**Saludos Oliver**